LA GUERRA DEL HAMBRE EN LA DSI

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Diapositiva272Conferencia  impartida por  Manuel Araus (educador y militante cristiano) en el  Aula de Doctrina Social de la Iglesia (diciembre 2015)

 

 

 

A) VER

“En efecto, si muchos y graves aspectos de la actual problemática social pueden explicar en cierto modo el clima de extendida incertidumbre moral y atenuar a veces en las personas la responsabilidad objetiva, no es menos cierto que estamos frente a una realidad más amplia, que se puede considerar como una verdadera y auténtica estructura de pecado, caracterizada por la difusión de una cultura contraria a la solidaridad, que en muchos casos se configura como verdadera «cultura de muerte». Esta estructura está activamente promovida por fuertes corrientes culturales, económicas y políticas, portadoras de una concepción de la sociedad basada en la eficiencia. Mirando las cosas desde este punto de vista, se puede hablar, en cierto sentido, de una guerra de los poderosos contra los débiles. La vida que exigiría más acogida, amor y cuidado es tenida por inútil, o considerada como un peso insoportable y, por tanto, despreciada de muchos modos. Quien, con su enfermedad, con su minusvalidez o, más simplemente, con su misma presencia pone en discusión el bienestar y el estilo de vida de los más aventajados, tiende a ser visto como un enemigo del que hay que defenderse o a quien eliminar. Se desencadena así una especie de «conjura contra la vida», que afecta no sólo a las personas concretas en sus relaciones individuales, familiares o de grupo, sino que va más allá llegando a perjudicar y alterar, a nivel mundial, las relaciones entre los pueblos y los Estados”  Evangelium Vitae. 12

 

En esta cita aparecen al menos tres categorías fundamentales para abordar este tema que desde mi punto de vista se difunden poco de manera interrelacionada al hablar de la Doctrina Social de la Iglesia (algunas menos que otras):

  1. La realidad del mal en el mundo va más allá de la suma de los comportamientos personales: UNA VERDADERA Y AUTÉNTICA ESTRUCTURA DE PECADO.
  2. Esta estructura tiene como pilar y sustento, como aliento y espíritu, una CULTURA DE MUERTE, contraria a la SOLIDARIDAD. La máxima expresión es lo que el Papa ha denominado también Cultura del Descarte. El hecho más significativo tiene que ver con los abortos, las esterilizaciones y las distintas formas de eutanasia activas que se están justificando. Aunque esto será objeto de otra sesión.
  3. Se puede hablar de UNA GUERRA DE LOS PODEROSOS CONTRA LOS DÉBILES.
  • De manera que los hechos sobre el tema que hoy nos ocupa, que una VISIÓN CRISTIANA DE LA REALIDAD ponen de manifiesto en la actualidad,  deben encuadrarse en este MARCO.

No hacemos una mirada sociológica de la realidad, sino una mirada desde el Evangelio.

–          Detrás de las cifras no sólo hay grupos sociales: hay personas, familias, comunidades, pueblos.

–          En los hechos de mal, hay PECADO. Hay negación de Dios, hay negación de la dignidad del hombre y hay negación de la Justicia, de la moral. Y no sólo pecado personal, hay PECADO ESTRUCTURAL

–          El Espíritu que sopla en estas estructuras es lo que podemos denominar CULTURA. Estos hechos hay que interpretarlos desde el intento de imposición TOTALITARIA de un modelo de persona, de una antropología materialista postmoderna.

  • Cuando hablamos de la GUERRA DEL HAMBRE  con mayúsculas, no nos referimos sólo y exclusivamente a la falta de alimentos. El Hambre, en un sentido moral y religioso, es la carencia de los bienes básicos para poder desarrollarnos auténticamente como personas. Recordemos lo que la DSI de la Iglesia dice del “auténtico desarrollo”, integral. Hablamos por tanto de carencias fundamentales que afectan a bienes materiales y a bienes espirituales. Y si nuestra visión es cristiana, diríamos también que HAMBRE es también no ofrecer adecuadamente o no acoger bienes sobrenaturales. Y en este capítulo último, que no voy a desarrollar, había que encuadrar la ausencia de fe, el vacío de sentido, la falta de esperanza o desesperación y el drama del que no ha tenido la experiencia de sentirse amado incondicionalmente y por lo tanto Digno Hijo de Dios.

Expongo estos hechos fundamentales que se están produciendo en nuestro mundo:

 

1.- Desigualdad creciente:

– Hoy la riqueza está mucho más concentrada en menos manos. El 10% más enriquecido acapara el 85% de la riqueza mundial. Y de ellos, el 1% concentra el 50% de toda la riqueza. En el 2.014, las 85 personas más ricas del planeta sumaban tanto dinero como 3.570 millones de empobrecidos.

2.- Ausencia de pan (comida y alimentos)

Unos 842 millones se consideran “hambrientos” (malnutrición y hambre crónica).  Y ya sabemos que la producción agrícola podría alimentar sin problema, en este momento, a más de 12.000 millones de personas.

En cuanto al acceso al agua potable: Actualmente más de 1.200 millones de personas, sobre todo en América Latina, África y Asia, sufren la escasez de agua, según el Fondo de Población de Naciones Unidas.

3.Posibilidad de acceder a la sanidad, a las medicinas. Muertos por enfermedades evitables.

Más de 2.600 millones de personas carecen de saneamientos adecuados. El 80% de las enfermedades tiene que ver con el agua y los saneamientos.

Hay 25.000 muertes diarias de menores de 6 años por enfermedades perfectamente tratables y que, combinadas con falta adecuada de alimentos, producen la muerte: neumonía, diarrea, sarampión, malaria o VIH.

4.Carencia de trabajo digno y salario digno.

1.800 millones de trabajadores, el 60% de la población activa mundial, trabaja sin contrato laboral ni prestaciones sociales. En la economía negra. La cifra, según la OCDE, aumentará hasta el 66%.

Hay más de 3.000 millones de personas que viven con un máximo de 2 dólares al día (50% de la población del Sur empobrecido). Si ampliamos la cifra a 4 dólares al día- que es el promedio que muchos analistas serios calculan que permite la supervivencia adecuada- estaríamos ante un 75%- 80% de la población mundial viviendo en la miseria.

400 millones de niños esclavos. Las cifras oficiales de la OIT hablan de “niños trabajadores” y de 163 millones de niños. Pero esta estadística no es nada fiable.

5.- Acceso a la educación. Analfabetismo y escolarización. ¿Cómo medir el número de personas que no tiene posibilidad de acceder a la cultura de su tiempo, de entender el mundo que le rodea?

– Oficialmente siguen existiendo 781 millones de analfabetos adultos.

– Hay 58 millones de niños sin escolarizar.  El 43% de ellos, jamás pisará una escuela. Pero esta cifra hay que leerla con muchos reparos si la encarnamos en la realidad de la “escolarización”.  Uno de cada 3 niños escolarizados empobrecidos tiene deficiencia mental producida por el hambre. El 60%, no accederá a secundaria. Y apenas un 7% de los escolarizados llegará a la Universidad. Esta “escolarización” apenas garantiza una correcta “alfabetización” para el siglo XXI.

 6.- Acceso a la vivienda.. Los sin techo y los que viven en “infraviviendas”.

Un tercio de la población urbana mundial (3.000 millones) vive en suburbios marginales con una precariedad evidente en sus condiciones de vida. Esto afecta a 1000 millones de personas. No tenemos estimadas las condiciones de vida en las zonas rurales, que aún representan algo menos del 50% de la población mundial.

– Aunque no se tienen datos fiables de los que no tienen ningún hogar y viven en la calle, se hable, de más de 200 millones de personas. En nuestro país de entre 30-40 mil personas.

7.- Migraciones forzosas

Migrantes “económicos”. Desplazados por la situación de miseria o falta de condiciones adecuadas para ganarse la vida en sus países.  Hablamos de más de 200 millones de personas.  Más de 700 millones manifiestan su intención de hacerlo. El viaje y las fronteras se están convirtiendo en una masacre de los pobres sin precedentes en la historia. Sólo en lo referente a los que quieren venir a Europa podemos hablar ya de más de 30 mil muertos en los últimos 10 años.

8.- Acceso a la democracia (mínimos derechos sociales a protagonizar la vida política).

– Se han producido aumento de democracias en Oriente Medio y norte de África aunque algunos de ellos revierten luego en guerras civiles y golpes de estado. Latinoamérica y Europa del Este concentran muchas democracias defectuosas o con problemas serios.

– Fuera de estos están los Estados fallidos como por ejemplo Somalia.

– 2.600 millones de personas viven en regímenes autoritarios y totalitarios.

9.- Desplazados por la guerra y la violencia

– Más de 35 conflictos abiertos en el mundo.

– El último dato habla de más de 60 millones de personas desplazadas forzosamente en el mundo a consecuencia de la persecución, los conflictos, la violencia generalizada o las violaciones de derechos humanos. Este dato supera la cifra que había en la segunda guerra mundial. Hablamos sólo de migrantes “políticos”.  “Se está librando una tercera guerra mundial por fases” (Papa Francisco)

10.- La “huella ecológica”, el hiperconsumo frente al hambre.

El 7% más rico de la población mundial (500 millones de personas) es responsable del 50% de las emisiones mundiales de CO2, mientras que el 50% más pobre produce sólo el 7% de la contaminación. Parecida proporción hay con el consumo de agua.

B) JUICIO ÉTICO-CRISTIANO  DEL NEOCAPITALISMO IMPERIALISTA COMO “ESTRUCTURA DE PECADO”  DESDE LA DSI

“Es preciso esclarecer aquello que pueda ser fruto del Reino y también aquello que atenta contra el proyecto de Dios” (EG 51)

LA IGLESIA FRENTE AL IMPERIALISMO

  1. Consideramos el neocapitalismo imperialista una “estructura de pecado”. En este sentido, la SRS habla de “estructura de pecado” como “Mecanismos económicos, financieros y sociales que aunque manejados por la voluntad de los hombres, funcionan de modo casi automático, haciendo más rígidas las situaciones de desigualdad injusta, favoreciendo los intereses de quienes los ponen en marcha sofocando las economías de los países pobres; crean obstáculos en personas e instituciones, se refuerzan y difunden, superan la vida de los individuos y afectan al desarrollo de los pueblos”.
  1. Estos temas han sido abordados por la Constitución Pastoral del Concilio Vaticano II, “Gaudium et Spes” (GS) y el Magisterio de san Juan XXIII, el beato Pablo VI, San Juan Pablo II y Benedicto XVI. Toda esta rica enseñanza se encuentra condensada en el “Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia” (2004) del Pontificio Consejo Justicia y Paz.  El Papa Francisco le ha otorgado amplio espacio en su Exhortación apostólica “Evangelii Gaudium” (2013) y su Encíclica  “Laudato Si” sobre el cuidado de la casa común (2015).
  1. El Papa Pio XI en la Encíclica “Quadragesimo Anno”, alerta sobre el imperialismo internacional del dinero” (No 212), término reasumido luego por Pablo VI en su Encíclica social “Populorum Progressio” (PP 26). Uno de los documentos magisteriales que más ampliamente aborda esta temática y  más menciones hace de esta realidad es la “Sollicitudo Rei Socialis” SRS) de San Juan Pablo II cita el imperialismo hasta en 14 ocasiones (Cf entre otros NN 19-22,39).  En el Magisterio latinoamericano y caribeño de las Conferencias Generales de sus episcopados, encontramos alusiones directas a este  grave pecado social. Medellín en su Documento sobre la Paz denuncia “el imperialismo de cualquier signo ideológico que se ejerce en América Latina en forma indirecta y hasta con intervenciones directas”(M 2,10).  Puebla, cuando analiza las diversas visiones sobre el hombre, presenta la visión economicista y las expresiones imperiales tanto del liberalismo económico (P 312) como del colectivismo marxista (P 313). Santo Domingo denuncia la cultura de la muerte y “el imperialismo anticonceptivo que consiste en imponer a pueblos y culturas toda forma de contracepción, esterilización y aborto “(SD 219). Aparecida finalmente señala las bondades del fenómeno globalizador pero también alerta sobre sus graves amenazas en el campo financiero y cultural (DA 66).
  1. Hay que afirmar sin ambages, desde el principio, que la Iglesia condena al IMPERIALISMOque invade y somete militarmente a las naciones y  todas las formas de NEOCOLONIALISMO económico o cultural, que son un rostro moderno del imperialismo (Cf. Compendio de la DSI Nº 366).

El principio rector para apreciar la posición de la Iglesia es el siguiente: cuando el poder humano se extralimita del orden querido por Dios y no lo coloca a Él en primer lugar y por encima de todo, se ve entonces tentado de ocupar su lugar, de auto-divinizarse y reclamar de los más débiles absoluta sumisión: se convierte entonces en la Bestia del Apocalipsis, imagen del poder imperial perseguidor, ebrio de « la sangre de los santos y la sangre de los mártires de Jesús » (Ap 17,6).

  1. ¿CAMINAMOS HACIA EL  “DESTINO UNIVERSAL DE BIENES”? JUICIO SOBRE EL PROCESO HACIA LA IGUALDAD Y LA DISTRIBUCIÓN JUSTA DE LOS BIENES.

 

  • “Así como el mandamiento de no matar pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir “no” a una economía de la exclusión y la iniquidad. Esa economía mata”. (EG 53). Mata de miseria y de hambre. Mata por suicidio inducido. Mata el espíritu.
  • La mayoría de la humanidad se ve excluida del acceso a los bienes necesarios para vivir, destinados, en el Plan de Dios, al desarrollo integral de todo hombre y de todos los hombres. Los recursos que hacen “ricos” a los países empobrecidos están sirviendo precisamente para empobrecerlos. Mientras que para una minoría los bienes que denominamos riqueza crecen de manera exponencial.
  • La Populorum Progressio (1966) denuncia que las naciones altamente industrializadas exportan productos elaborados y los subdesarrollados solamente materias primas; y mientras que los primeros aumentan rápidamente de valor, los precios de las materias primas sufren muy pocas variaciones y muy lejos de aquellas. De igual forma, en el mismo documento Pablo VI alertó que los pueblos pobres permanecen siempre pobres y los ricos se hacen cada más ricos.

“Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no está en ella, en la periferia, o sin poder, sino que está fuera. Los excluidos no son explotados sino desechos, sobrantes”, “hemos dado inicio a la cultura del descarte” (EG 53).

“No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarlos la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos” (San Juan Crisóstomo)

  • El Papa Francisco en la Encíclica “Laudato Si’  nos describe esta inequidad y el expolio al que los bienes, que el Creador puso a disposición de todos, están siendo sometidos:

“La inequidad no afecta sólo a individuos, sino a países enteros, y obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales. Porque hay una verdadera «deuda ecológica », particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales con consecuencias en el ámbito ecológico, así como con el uso desproporcionado de los recursos naturales llevado a cabo históricamente por algunos países”  (LS N 51).

Añade el papa Latinoamericano: “Constatamos que con frecuencia las empresas que obran así son multinacionales, que hacen aquí lo que no se les permite en países desarrollados o del llamado primer mundo. Generalmente, al cesar sus actividades y al retirarse, dejan grandes pasivos humanos y ambientales, como la desocupación, pueblos sin vida, agotamiento de algunas reservas naturales, deforestación, empobrecimiento de la agricultura y ganadería local, cráteres, cerros triturados, ríos contaminados y algunas pocas obras sociales que ya no se pueden sostener” (LS N 51).

Citando a Benedicto XVI en la “Caritas in Veritate” el Papa Francisco afirma: “Tenemos un «súper desarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora»  y no se elaboran con suficiente celeridad instituciones económicas y cauces sociales que permitan a los más pobres acceder de manera regular a los recursos básicos”, afirma el Papa Bergoglio (LS N 109).

  • Pero no sólo se ve excluida de los bienes. También se ve excluida de los MEDIOS necesarios para poder acceder a esos bienes. La DSI considera que también es ilegítima e inmoral la concentración de los medios de producción cuando se emplean con el objetivo prioritario del lucro e implican el aplastamiento del trabajo.

La propiedad de los medios de producción, tanto en el campo industrial como agrícola, es justa y legítima cuando se emplea para un trabajo útil; pero resulta ilegítima cuando no es valorada o sirve para impedir el trabajo de los demás u obtener unas ganancias que no son fruto de la expansión global del trabajo y de la riqueza social, sino más bien de su compresión, de la explotación ilícita, de la especulación y de la ruptura de la solidaridad en el mundo laboral. Este tipo de propiedad no tiene ninguna justificación y constituye un abuso ante Dios y los hombres. La obligación de ganar el pan con el sudor de la propia frente supone, al mismo tiempo, un derecho. Una sociedad en la que este derecho se niegue sistemáticamente y las medidas de política económica no permitan a los trabajadores alcanzar niveles satisfactorios de ocupación, no puede conseguir su legitimación ética ni la justa paz social” (CA 43).

Ante una estructura que no colabora con el hombre a ser honrado no hay deber alguna de colaborar.

  • Apunta además a otras causas ciertamente ineludibles en el análisis de la situación actual. El sistema financiero pone de manifiesto la “nueva idolatría del dinero” (EV 55), que es nada menos que la sangre de los empobrecidos. Estamos ante el imperialismo internacional del dinero:

“Dominio ejercido de la manera más tiránica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre él, se apoderan también de las finanzas y señorean sobre el crédito, y por esta razón administran, diríase, la sangre de que vive toda la economía y tienen en sus manos así como el alma de la misma, de tal modo que nadie puede ni aun respirar contra su voluntad” ( Quadragesimo anno.106).

  • Otra expresión del neocolonialismo y el imperialismo económico es la Deuda Externa. En este particular, la Iglesia exige aliviar o cancelar la DEUDA EXTERNA de los países pobres pidiendo que se tenga presente la situación de las naciones penalizadas por las reglas de un comercio internacional injusto, en los que la persistente escasez de capitales se agrava, con frecuencia por el peso de la citada deuda. Precisa el Magisterio Católico que la Deuda Externa se traduce en hambre, miseria, gracias a un mecanismo perverso de explotación y usura, por medio del cual los países pobres deben pagar en intereses mucho más de lo que recibieron en préstamo y siempre siguen como deudores (Cf. Compendio de la DSI Nº 450).
  • Con claridad profética sentencia la Laudato Si’: “Mientras tanto, los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman la especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente” (LS N 56).

Pero es también muy importante concluir, que la guerra financiera tiene su origen en una profunda crisis antropológica: ¡la negación de la primacía del ser humano!” (EG 55)

  • Los pobres luchan contra la injusticia

“¡Los pobres no sólo padecen la injusticia sino que también luchan contra ella! No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco están esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una dirección o de anestesiar o de domesticar. Esto es medio peligroso. Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y, sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar” Papa Francisco en el Encuentro con los Movimientos Populares. 

Pero en la lectura que se hace de estas realidades, se habla de “signos”, presencia de Dios silenciosa y silenciada en la historia que escriben los poderosos. Con ellos se manifiesta que “no bastan con algunos actos de generosidad esporádicos”, que es necesario “luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales”. Estos “signos” manifiestan que se está produciendo esta batalla entre los “poderosos” y los “débiles”.

¿CAMINAMOS LOS PUEBLOS HACIA UN “DESTINO UNIVERSAL DE VIDA”? JUICIO SOBRE EL PROCESO HACIA LA UNIDAD DEL GÉNERO HUMANO, LA SOLIDARIDAD ENTRE LOS PUEBLOS Y LA PAZ.

 

  • La división y el enfrentamiento constituye la estrategia primordial del “diablo”. Y es bastante evidente el proceso de división en todos los planos. La “guerra”, la división, se da en todos los planos.
    • o En el plano económico: Acabamos de juzgar, la sangría que implica el acaparamiento de los bienes y de las fuentes de riqueza por parte de una minoría cada vez menor y más excluyente.
    • o En el plano político: Se pone de manifiesto en el plano político, dónde siguen creciendo las fronteras políticas, las banderas y los muros frente a los empobrecidos, al tiempo que desaparecen para el capital y los enriquecidos.
    • o En el plano social: Se pone de manifiesto en el proceso disociativo que comienza en la agresión y la descomposición de la familia, primer núcleo y escuela de vida solidaria.

La familia atraviesa una crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales. En el caso de la familia se vuelve especialmente grave porque se trata de la célula básica de la sociedad (…) El matrimonio tiende a ser visto como una mera gratificación afectiva que puede constituirse de cualquier manera y modificarse de acuerdo a la sensibilidad de cada uno” (EG 66)

Y sobre todo se pone de manifiesto en la cultura hiperindividualista y relativista, en la cultura del “derecho a decidir”, en el “individualismo posmoderno y globalizado” que “favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas y que desnaturaliza los vínculos familiares” (EG 67). La división y el enfrentamiento se instalan en el mismo corazón del hombre cuando es violada su vocación en su cuádruple dimensión, incluyendo su vocación evidente: su sexualidad. “Ni banderas, ni fronteras” (G. Rovirosa)

  • El totalitarismo nace de esta división/descomposición que afecta a la verdad más objetiva: que estamos hechos a “imagen de Dios”, que es Comunión.

«El totalitarismo nace de la negación de la verdad en sentido objetivo. Si no existe una verdad trascendente, con cuya obediencia el hombre conquista su plena identidad, tampoco existe ningún principio seguro que garantice relaciones justas entre los hombres: los intereses de clase, grupo o nación, los contraponen inevitablemente unos a otros. Si no se reconoce la verdad trascendente, triunfa la fuerza del poder, y cada uno tiende a utilizar hasta el extremo los medios de que dispone para imponer su propio interés o la propia opinión, sin respetar los derechos de los demás… La raíz del totalitarismo moderno hay que verla, por tanto, en la negación de la dignidad trascendente de la persona humana, imagen visible de Dios invisible y, precisamente por esto, sujeto natural de derechos que nadie puede violar: ni el individuo, ni el grupo, ni la clase social, ni la nación, ni el Estado. No puede hacerlo tampoco la mayoría de un cuerpo social, poniéndose en contra de la minoría, marginándola, oprimiéndola, explotándola o incluso intentando destruirla» (Veritatis Splendor 155)

  • Y de esta división nace también la guerra. El juicio de esta situación resulta inequívoco para la DSI:
    • La Doctrina Social de la Iglesia, que si que habla de “legítima defensa”, considera que “no se puede olvidar que una cosa es utilizar la fuerza militar para defenderse con justicia y otra muy distinta querer someter a otras Naciones“(CDSI Nº500).
    • Pero hoy una “guerra”, en las condiciones estructurales que hemos descrito y aún tomando como referencia aquello que la DSI señala como “justificable”, resulta para el Magisterio completamente inaceptable: ¡Nunca más la guerra! (Pablo VI ante la ONU en el 1965). Para lo cual es esencial la búsqueda de las causas que originan un conflicto bélico, ante todo las relacionadas con situaciones estructurales de injusticia, de miseria y de explotación, sobre las que hay que intervenir con objeto de eliminarlas (CA 52)

“Hasta que no se revierta la exclusión y la iniquidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia” (EG 59)

  • Sólo el ejercicio de una auténtica Solidaridad, hará posible el camino hacia la cooperación y la Paz.

“El ejercicio de la solidaridad dentro de cada sociedad es válido sólo cuando sus miembros se reconocen unos a otros como personas (…) Superando los imperialismos de todo tipo y los propósitos por mantener la propia hegemonía, las Naciones más fuertes y más dotadas deben sentirse moralmente responsables de las otras, con el fin de instaurar un verdadero sistema internacional que se base en la igualdad de todos los pueblos y en el debido respeto de sus legítimas diferencias. Los Países económicamente más débiles, o que están en el límite de la supervivencia, asistidos por los demás pueblos y por la comunidad internacional, deben ser capaces de aportar a su vez al bien común sus tesoros de humanidad y de cultura, que de otro modo se perderían para siempre. (…) De esta manera, la solidaridad que proponemos es un camino hacia la paz y hacia el desarrollo. En efecto, la paz del mundo es inconcebible si no se logra reconocer, por parte de los responsable, que la interdependencia exige de por sí la superación de la política de los bloques, la renuncia a toda forma de imperialismo económico, militar o político, y la transformación de la mutua desconfianza en colaboración. Este es, precisamente, el acto propio de la solidaridad entre los individuos y entre las Naciones”. SRS 39.

  • Las relaciones entre Estados deben resguardar la soberanía de cada uno, pero también establecer caminos consensuados para evitar catástrofes locales que terminarían afectando a todos. Hacen falta marcos regulatorios globales que impongan obligaciones y que impidan acciones intolerables (CF LS N 173).
  • Dice el No 432 del Compendio: “El mensaje cristiano ofrece una visión universal de la vida de los hombres y de los pueblos sobre la tierra, que hace comprender la unidad de la familia humana. Esta unidad no se construye con la fuerza de las armas o de la prepotencia, es más bien el resultado de aquel supremo modelo de unidad, reflejo de la vida íntima de Dios. Uno en tres personas…que los cristianos expresamos con la palabra “comunión” y una conquista de la fuerza moral y cultural de la libertad”.

¿CAMINA LA HUMANIDAD HACIA UNA ORGANIZACIÓN POLÍTICA DÓNDE PRIME EL PROTAGONISMO DE LOS PUEBLOS Y EL BIEN COMÚN?

  • El horizonte no parece ser EL BIEN COMÚN. La Doctrina Social de la Iglesia es el Bien Común, entendido como el “conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más  pleno y más fácil de su propia perfección (GSNº 26)” (CDSI Nº 164).

Por tanto, “la responsabilidad de edificar el Bien Común compete a las personas particulares y también al Estado, porque el bien común es la razón de ser de la autoridad política” (CDSI Nº 168), sea nacional o internacional.

Parece claro que el motor fundamental de la “estructura imperialista” es la lucha por la existencia, la lucha de todos contra todos, el sálvese quien pueda.  Para poder sostener este ideal egoísta, en el que el afán de tener y de poder no conoce límites,

“se ha desarrollado una globalización de la indiferencia. Casi sin advertirlo, nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás ni nos interesa cuidarlos (…) La cultura del bienestar nos anestesia…” (EG 54)

 

¿Qué está pasando con la Democracia?

  • Parece también claro que se está negando el poder de decisión y el protagonismo personal y colectivo. ¿Puede haber democracia política sin igualdad-justicia económica? ¿Puede haber democracia política habiendo desmantelado aquello que da fortaleza y estructura a la sociedad: la familia y todas las instituciones intermedias que sirven de contrapoder (principio de subsidiariedad) al Estado y los SupraEstados?  
  • Sin embargo el sistema reconoce implícitamente que será imposible su “gobernabilidad” sin la legitimación de la ciudadanía. La revolución tecnológica no puede prescindir de la “participación”, de la “colaboración”, del trabajo en equipo,  que implica un mayor protagonismo. Por eso es tan importante la alienación de sus deseos, para que coincidan con los de los “poderosos”  y la promoción de estructuras intermedias corporativas en dónde “participe”,  vuelque su necesidad de pertenecer y adopte una “identidad”.  Alertamos aquí sobre la “falsa solidaridad” como instrumento de control de la disidencia y de renovación de la “corrupción” inherente al sistema.

 

  • No habrá Democracia ni Bien Común sin una Cultura Solidaria que tenga como horizonte de los empobrecidos de la Tierra.

 

  • Para el papa Francisco en su encíclica “Laudato Si” en las condiciones actuales de la sociedad mundial, donde hay tantas inequidades y cada vez son más las personas descartables, privadas de derechos humanos básicos, el principio del bien común se convierte en un llamado a la solidaridad y en una opción preferencial por los más pobres” (LS N 158

 

La solidaridad no es, un sentimiento superficial por los males de tantas personas cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y de cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos. Esta determinación se funda en la firme convicción de que lo que frena el pleno desarrollo es aquel afán de ganancia y aquella sed de poder de que ya se ha hablado. Tales actitudes y estructuras de pecado solamente se vencen con la ayuda de la gracia divina –mediante una actitud diametralmente opuesta: La entrega por el bien del prójimo que está dispuesto a perderse, en sentido evangélico, por el otro en lugar de explotarlo y a servirlo en lugar de oprimirle. SRS 38

o   Sin estar dispuesto a “compartir hasta lo necesario para vivir” no se puede hablar de solidaridad. Y esto, frente a una estructura de pecado, implica Conversión y Revolución.

“Un cambio en las estructuras sin generar nuevas convicciones y actitudes dará lugar a esas mismas estructuras tarde o temprano” (EG 189)

El error de Marx no consiste sólo en no haber ideado los ordenamientos necesarios para el nuevo mundo; en éste, en efecto, ya no habría necesidad de ellos. Que no diga nada de eso es una consecuencia lógica de su planteamiento. Su error está más al fondo. Ha olvidado que el hombre es siempre hombre. Ha olvidado al hombre y ha olvidado su libertad. Ha olvidado que la libertad es siempre libertad, incluso para el mal. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado. Su verdadero error es el materialismo: en efecto, el hombre no es sólo el producto de condiciones económicas y no es posible curarlo sólo desde fuera, creando condiciones económicas favorables.(Spe Salvi. 21).

  1. C) ACTUAR

 

  • RESTITUCIÓN DE LA DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA
  • RESTITUCIÓN DE BIENES QUE HAN SIDO ROBADOS Y EXPOLIADOS A LOS MÁS POBRES
  • RESTITUCIÓN DEL PODER AL PUEBLO. FORTALECER A LA FAMILIA, A LA SOCIEDAD Y A LAS INSTITUCIONES MÁS PRÓXIMAS A LA SOCIEDAD

                – En el plano personal: CONVERSIÓN. Promoción integral y colectiva de militancia cristiana consciente, de un laicado adulto que viva su VOCACIÓN ESPECÍFICA como misión eclesial

                – En el plano social: REVOLUCIÓN CULTURAL. La fe debe

  • Denunciar la CULTURA DE LA MUERTE Y DEL DESCARTE. Denuncia de las estructuras de pecado del imperialismo
  • Generar, desde esta antropología, una nueva cultura de la Vida, de la Solidaridad,… frente al a CULTURA MATERIALISTA DE LA MUERTE. Medios culturales: información, educación, instituciones formativas y culturales, formas de vida familiar comunitaria, nuevas instituciones económicas solidarias, nuevas instituciones de defensa del trabajo frente al capital,…
  • Construir, desde abajo, desde el internacionalismo solidario entre los pobres asociados (eso es el pueblo) UNAS RELACIONES INTERNACIONALES DE COOPERACIÓN Y JUSTICIA

¿COLABORAMOS? con:

                – Un grito de denuncia permanente de la situación de GUERRA Y HAMBRE en la que vive la mayoría de la humanidad, silenciado también de forma permanente en nuestra sociedad y en nuestros medios

                – Un grito de denuncia de la CULTURA DE LA INDIFERENCIA

– Un altavoz de las plataformas con las que siempre han luchado de forma organizada los empobrecidos: las plataformas culturales y la acción noviolenta

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