La Dignidad de la Persona en la Doctrina Social de la Iglesia

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xto“A nadie le está permitido violar impunemente la dignidad humana, de la que Dios mismo dispone con gran reverencia”

Leon XIII, Rerumnovarum

 

«A causa de su dignidad personal, el ser humano es siempre un valor en sí mismo y por sí mismo y como tal exige ser considerado y tratado. Yal contrario, jamás puede ser tratado y considerado como un objeto utilizable, un instrumento, una cosa»

San Juan Pablo II, Christifideleslaici, 37

 

“Redescubrir y hacer redescubrir la dignidad inviolable de cada persona humana constiuye una tarea esencial, es más, en cierto sentido es la tarea central y unificante del servicio que la Iglesia, y en ella los fieles laicos, están llamados a prestar a la familia humana”

S . Juan Pablo II, Christifideleslaici,37

 

«Todos los bienes de la tierra deben ordenarse en función del hombre, centro y vértice de todos ellos (…) La Biblia enseña que el hombre ha sido creado “a imagen y semejanza de Dios” (…) y que por Dios ha sido constituido señor de la entera creación visible para gobernarla y usarla glorificando a Dios (…) Pero Dios no creó al hombre en solitario (…) El hombre es, en efecto, por su íntima naturaleza, un ser social y no pue­de vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los demás»

Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 12

 

«La orientación del hombre hacia el bien solo se logra con el uso de la libertad (…) La verdadera libertad es signo eminente de la imagen di­vina en el hombre. Dios ha querido dejar al hombre en manos de su propia decisión para que así busque espontáneamente a su Creador (…) La dignidad humana requiere, por tanto, que el hombre actúe según su conciencia y libre elección»

Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 17

 

«Solo el reconocimiento de la dignidad humana hace posible el creci­miento común y personal de todos (cf. Sant 2, 19). Para favorecer un crecimiento semejante es necesario, en particular, apoyar a los últimos»

Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 145

 

«El reconocimiento práctico de la dignidad de la persona da a la vida social y pública un verdadero contenido moral» Conferencia EpiscopalEspañola, Los católicos en la vida pública, 67

«Dios, que cuida de todos con paterna solicitud, ha querido que los hom­bres constituyan una sola familia y se traten entre sí con espíritu de her­manos (…) El hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí misma, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás»

Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 25

 

«Descendiendo a consecuencias prácticas de máxima urgencia, el Con­cilio inculca el respeto al hombre de forma que cada uno, sin excepción de nadie, debe considerar el prójimo como otro yo, cuidando en primerlugar de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente»

Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 27

 

«La raíz de los derechos del hombre se debe buscar en la dignidad que pertenece a todo ser humano (…) La fuente última de los derechos hu­manos no se encuentra en la mera voluntad de los seres humanos (PT, 9), en la realidad del Estado o en los poderes públicos, sino en el hom­bre mismo y en Dios su Creador. Estos derechos son universales e ina­lienables y no pueden renunciarse por ningún concepto (PT, 9)»

Com­pendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 153

 

«En la actualidad muchos pretenden pensar que no deben nada a nadie, si no es a sí mismos. Piensan que solo son titulares de dere­chos y con frecuencia les cuesta madurar en su responsabilidad res­pecto al desarrollo integral propio y ajeno (…) Los deberes refuerzan los derechos y reclaman que se los defienda y promueva con un compromiso al servicio del bien (…) Cumplir los deberes moviliza mucho más que la mera reivindicación de derechos»

Benedicto XVI, Caritas in veritate, 43

 

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