¡Señor! ¡Consérvame la cólera¡… que ante la injusticia, mi corazón se rebele.

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ORACIÓN (Guillermo Rovirosa):

 

¡Señor! ¡Consérvame la cólera!

Que ante la injusticia, mi corazón se rebele. Que sienta en mi alma la rabia del orden que tapa el desorden.

Que me sienta capaz de luchar. Que pueda, en cualquier tiempo, coger el látigo y arrojar a los mercaderes del templo. Porque Tu templo no es sólo la Iglesia. ¿No se lo dijiste a la samaritana?

Tu templo son las fábricas, los despachos, los talleres -el lugar desde donde te rezamos-o y hay hombres que han convertido la casa de Dios en cuevas de ladrones. Que me sienta capaz de vencerlos.

No permitas, Dios, que me resígne. Porque resignarse es declararse vencido. Ante nadie mas. Y nunca ante los sembradores de la iniquidad.

¡Señor! ¡Purifica mi cólera!.

Que en mi ira no piense en mí, sino en la gloria del Padre y en mi prójimo. Como Tú lo hiciste. Como fue Tu ejemplo: constante rebelado, compañero de los hijos del Trueno, venido a sembrar guerra y no paz, sumiso al Padre y muerto por amor a tus hermanos. Que me sienta yo, como Tu, capaz de vivir y morir por mis hermanos.

Que no piense que soy yo quien lucha, sino nosotros. Que piense que soy yo quien .te reza, sino que en mi confluye el de los oprimidos. Porque la cólera por causa «mía» lleva al la cólera por «nuestra» causa conduce al amor.

¡Señor! ¡Dame el amor!.

Dame el amor, Dios, para que mi cólera no sea obra del infierno.

Que mi cólera sea amor a mis compañeros.

Que mi cólera sea amor a todo el pueblo desheredado. ¡Pobre pueblo, oprimido siglo tras siglo!.

Que mi cólera sea pasión con ellos: la «compasión» auténtica, fuerte y viril.

Que mi cólera sea también amor al enemigo; al pobre, al desgraciado sembrador de injusticias, al que ha derribado Tu altar y en su lugar ha fundido un ídolo de oro. ¡Dios! ¡Apiádate de él y, por su bien, ilumínale! ¡Que te conozca!.

Que mi cólera no sea contra los hombres, sino contra su mal. Que no sea odio.

¡Señor!. Tú sí, porque Tu sabes qué quiere decir esta palabra:

¡Dame Tu caridad!.

OTRO CAMINO. (CON CRISTO EN LOS POBRES)

GUILLERMO ROVIROSA