Criterios básicos de actuación política (D. Tomás Malagón)

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Criterios básicos de actuación política (D. Tomás Malagón)A primera vista parece que estos criterios básicos bastarían para poder movernos en el terreno de la actuación política.

En la práctica hay que confesar que tienen un valor limitado, ya que su aplicación concreta no resulta nada fácil.

1. Defensa de las libertades y derechos de los individuos y de las colectividades.

Criterio fundamental porque la persona humana es el valor más importante dentro de la sociedad. Esta debe estar al servicio de la persona y no al revés.

La sociedad y el Estado tienen la función de posibilitar la realización de la persona humana. Por eso todo hombre debe tratar de defender siempre los derechos y las libertades de la persona y de las colectividades.

Para un cristiano esto adquiere un valor especial ya la persona, para él, no sólo posee ese valor natural, sino que tiene además un valor sobrenatural desde el momento en que la naturaleza humana quedó asumida por Cristo.

Por ello, el cristiano no debe dar nunca su apoyo, ni su adhesión, a nada que suponga un cercenamiento, una limitación o negación de los derechos y de las libertades humanas y colectivas. Nos referimos a todos los absolutismos, totalitarismos o dictaduras.

2. La libertad debe ser promovida como corresponsabilidad, es decir, debe rechazar todo individualismo y todo colectivismo.

El cristiano debe rechazar todo individualismo, porque de lo contrario la libertad sería sólo de los más fuertes y poderosos, quedando completamente anulada la de los débiles. De ahí que el capitalismo liberal, que subordina todo al interés individual, ha de ser muy estudiado, en cuanto a su compatibilidad con el desarrollo de la corresponsabilidad de todos los individuos.

También el colectivismo debe evitarse en cuanto que en este sistema la persona como tal no es tenida en cuenta.

El cristiano debe defender siempre sistemas que favorezcan la participación de todos y, especialmente, de aquellos cuya libertad está más en peligro.

3. La tendencia a una igualdad económica cada vez mayor.

Es necesario tener en cuenta un gobierno que lleve adelante el desarrollo y una nivelación, cada vez mayor, ya que desde el momento en que la técnica otorga posibilidades de una mayor igualdad, no tender a ella es oponerse a un derecho natural, pues la igualdad se convierte en derecho natural en la medida en que va siendo posible.

Una igualdad matemática es imposible, pero sí es posible la tendencia a la igualdad, de tal manera que desaparezcan los privilegios por razón, simplemente, de casta o clase.

4. La política para un cristiano debe ser entendida siempre y asumida como un servicio a los pobres y a los pequeños.

No se puede ir a la política para defender los propios intereses de casta o de clase, sino para realizar la defensa de los más necesitados, que son los pequeños y los pobres. 

5. El cristiano debe ser siempre gran defensor de la libertad responsable en el ejercicio de la palabra. Derecho a hablar y a ser escuchado.

El Evangelio ha llegado a nosotros por la palabra que tuvo que sufrir persecuciones en los primeros tiempos. De no haber sido superadas esas persecuciones, no hubiéramos podido ser cristianos.

No es honesto, ni honrado, defender la libertad de la palabra solamente para nosotros. Los cristianos debemos defender el derecho a la libertad responsable en el ejercicio de la palabra para todos y no solamente para nosotros mismos. No vale decir que de esta forma se van a difundir errores.

El error es algo que entra en juego para que la verdad se vaya acrisolando. Mucho más perjudicial a la verdad es que, para evitar el error, se prohíba a alguien que hable, ya que la verdad se está haciendo siempre, se va perfeccionando y depurando. Por eso donde no hay ejercicio libre de la palabra, la política, o lo que sea, se anquilosa.

Es lo mismo que una habitación que no se ventila, en ella la atmósfera se vicia. Según Jesús, la verdad nos hace libres. Si progresamos en la verdad, progresaremos también en libertad. Por eso es preferible asumir las dificultades que lleva consigo la libertad, que los anquilosamientos que va cerrando el horizonte hasta que llegue el momento en que todo aquello tiene que saltar.

6. Un cristiano tiene que defender una política de información clara y no de secreto.

Lo importante es que se pueda informar y que la gente pueda criticar. Ello constituye siempre una salvaguarda, así como la falta de libertad para esa crítica puede favorecer los abusos de autoridad al amparo del secreto y la ocultación sistemática, porque se piensa que todo va a quedar cubierto y oculto.

Esto es profundamente cristiano, ya que, si la política es un servicio a los hombres y no un servicio al Estado, los hombres deben estar informados para que su servicio a las personas sea posible y eficaz.

7. La política debe ser entendida siempre como un servicio a la persona.

Con ello tiene relación lo que dice el Evangelio: “Entre los gentiles, los grandes se hacen servir, entre vosotros no ha de ser así, sino que los grandes ha de ser los servidores de los demás”.

Por eso los cristianos deben defender el sistema de gobierno que se apoya más bien en el prestigio de su autoridad moral, que en la fuerza física de su poder coactivo.

8. No se compagina con el cristianismo el nacionalismo cerrado en lo político.

El cristiano debe tener un sentido planetario de la política. Parece que no hace juego con el sentido cristiano el ser católico en lo religioso y cerradamente nacionalista en lo político. Católico significa universal, abierto a todos. Esta es una nota del cristianismo y de la Iglesia.

Una actitud cerrada que descuide esta dimensión universalista y se cierre egoístamente sobre un grupo, una nación, una raza, no puede ser admitida por un cristiano.

9. El cristiano debe tender siempre a la superación de un sistema capitalista que se base en el lucro y la avaricia y en la aprobación, por parte del capitalismo, de la plusvalía.

Esto significa que hay que hacer posible un sistema económico que no esté basado ante todo en la apropiación de la plusvalía creada por el trabajo.

Porque un capitalismo que se base de esa manera en el lucro y en la codicia, difícilmente se conjuga con el Evangelio. En cierto sentido es más opuesto al Evangelio que el socialismo marxista.

10. El cristiano no puede favorecer un sistema político que se oponga a su fe. 

Además de esta visión de conjunto de estos criterios básicos, es necesaria la formación de la conciencia política, que no se adquiere con un solo acto, sino que resulta de un proceso largo, realizado en grupos, que, a través de reuniones periódicas, van marchando y avanzando.

D. Tomás Malagón

 

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